Cáncer de estomago

EL ESTÓMAGO Y EL APARATO DIGESTIVO

El estómago es un órgano hueco enforma de letra ‘J’ o de gaita que se sitúa en la zona más alta del abdomen y forma parte del aparato digestivo. Recibe el alimento que ingerimos por la boca a través del esófago.

Cuando penetra la comida en su interior, los músculos del estómago comienzan a contraerse rítmicamente y van poco a poco amasando y mezclando la comida para conseguir una pasta fluida. A este movimiento se añade la acción de los ‘jugos gástricos’: sustancias que son producidas por células especiales que tapizan el interior del estómago.

Estos líquidos contribuyen a transformar el alimento hasta conseguir una masa homogénea. Todo este proceso forma parte de la digestión de los alimentos. Cuando el contenido del estómago ha sido procesado y mezclado convenientemente como en una hormigonera, se abre una válvula llamadapíloro que permite que la ‘mezcla’ pase al intestino delgado para continuar su tránsito a través del tubo digestivo.

El cáncer es una enfermedad en la que un grupo de células del cuerpo se hacen independientes del resto del organismo. Estas células se descontrolan, cambian su tamaño y su forma y lo que es peor, comienzan a multiplicarse y crecer sin ningún tipo de orden ni freno. El estómago, como la mayoría de los órganos del cuerpo, está formado por distintos tipos de células: unrecubrimiento interno de células que producen moco y ácidos para la digestión, una capa intermedia a base de músculo y una más externa llamada serosa.

Los tumores aparecen cuando un tipo determinado de estas células (mucosa, muscular o serosa) comienza a multiplicarse y crecer por su cuenta. Pueden ser:

* Benignos: crecen lentamente y no destruyen los órganos cercanos ni se extienden a otras partes del cuerpo. A veces no necesitan tratamiento o pueden extirparse fácilmente.

* Malignos: las células crecen más agresivamente, invaden y destruyen lo que tienen alrededor y son además capaces de alcanzar zonas distantes del cuerpo (metástasis). Su tratamiento es difícil y puede llegar a matar: es lo que se llama cáncer. Hay distintos tumores de estómago dependiendo del tipo de células que se transformen en malignas.

Aunque conocemos algunos factores que pueden influir en la aparición del cáncer gástrico, no sabemos por qué algunos sujetos lo padecen y otros no. Como casi todo en medicina, ocurre más a menudo a una edad determinada, en este caso en torno a los 50 años y algo más frecuentemente en varones. También hay zonas en el mundo donde estos tumores se dan con mayor frecuencia como en Japón, Corea, Suramérica….

El cáncer de estómago es el tercero en causa de fallecimientos: produjo en España 6.111 muertes en el año 2001 con una frecuencia algo mayor en varones (3.762 muertes) que en mujeres. Según estos datos, sólo el cáncer de pulmón y de colon supera al de estómago en fallecimientos por tumores malignos; la mama se situaría a continuación de estos tres protagonistas.

Curiosamente, aunque los científicos no saben explicar la causa, la mortalidad por cáncer gástrico ha disminuido en los últimos 20 años en toda Europa. La reducción en España es nada menos que del 25%, a pesar de lo cual nuestro país sigue con Portugal e Italia a la cabeza de la Europa comunitaria en esta terrible estadística.

Aunque el diagnóstico y el tratamiento de esta enfermedad han mejorado mucho en los últimos tiempos, no justifica del todo el descenso de la mortalidad por esta causa. Para los expertos, los motivos podrían residir también en la mejora de los métodos de conservación de alimentos, el descenso en el consumo de tabaco, una dieta más variada y el mejor control de la infección por Helicobacter pylori, un germen que infecta el estómago y que favorece la aparición del cáncer.

Algunos factores relacionados con la aparición de cáncer de estómago son:
Una dieta rica en sal y alimentos ahumados al tiempo que pobre en frutas y vegetales.

* La inflamación (gastritis) crónica del estómago, el ser varón y la edad avanzada.
El consumo de tabaco, un tipo de anemia llamada ‘perniciosa’ y algunos trastornos genéticos como la poliposis gástrica.

El tener algún familiar cercano (padres o hermanos) que hayan padecido cáncer gástrico.

El cáncer de estómago es una enfermedad traicionera porque avisa demasiado tarde. Puede no producir ninguna molestia durante largo tiempo y suele estar muy avanzado cuando el paciente nota el primer síntoma. Además, los problemas que produce son tan comunes que no suelen alarmar al principio. El sujeto puede notar:
 ‘acidez’ de estómago o sensación de ‘gases’
– molestias vagas en el abdomen
– diarrea o estreñimiento
– pérdida de apetito y de peso
 sensación de cansancio o debilidad
 aparición de sangre en las heces o en un vómito

Ante uno de estos problemas es aconsejable queconsulte a su médico. Si él considera el problema alarmante, le enviará al especialista de digestivo (gastroenterólogo) para afinar más el origen de sus molestias. El oncólogo es el especialista en tratar el cáncer y sólo interviene cuando está confirmado que se trata de un tumor.

Para el diagnóstico de un cáncer de estómago es necesario investigar el aparato digestivo. Son varios los estudios que pueden hacerse y cada uno de ellos es más o menos molesto, al tiempo que aporta mayor o menor capacidad para descubrir el tumor.

  • La historia clínica y la exploración cuidadosa del médico es el primer paso cuando tenemos cualquier problema. Es un paso indispensable y muy importante en el diagnóstico de cualquier enfermedad: incluso más que las pruebas. El médico debe hacer una valoración cuidadosa de esta información antes de decidir cuáles son los estudios más recomendables para cada caso.
  • Los análisis de sangre en busca de signos de enfermedad grave son también necesarios al comienzo del estudio. Se buscan datos de anemia, enfermedad del hígado o sustancias presentes en la sangre en excesiva cantidad que hagan sospechar la existencia de un tumor maligno (marcadores tumorales).
  • Sangre oculta en heces: un cáncer de estómago puede sangrar en pequeñas cantidades que no son visibles a simple vista. Con una pequeña muestra de las heces del paciente y mediante una reacción química en el laboratorio es posible saber si estamos perdiendo sangre. Sirve sólo como método de sospecha porque también las úlceras y otras enfermedades diferentes al cáncer pueden sangrar.
  • Estudio radiológico gastroduodenal: se obtienen radiografías del esógafo, estómago y duodeno una vez que el paciente se ha bebido una papilla que contiene bario, una sustancia opaca a los rayos X. Es una manera de ‘fotografiar’ al estómago. Esta prueba se usaba mucho antiguamente pero es menos eficaz que la gastroscopia.
  • Endoscopia: consiste en la introducción de un tubo flexible por la boca hasta el estómago. Este dispositivo va provisto de una luz en su extremo y un sistema óptico que nos permite ver el interior del tubo digestivo. El médico puede así buscar directamente el cáncer y recurrir a la biopsia cuando observa alguna lesión en el interior del estómago. A la hora de hacerse una endoscopia pueden surgir dudas o preocupación sobre el tiempo que dura el procedimiento, si es dolorosa la biopsia o el tiempo que tardaremos en recibir los resultados. No dude en consultar con el médico que le solicite este tipo de estudio para que despeje todas sus incertidumbres. En cualquier caso, no se preocupe demasiado: es un procedimiento muy habitual, en general poco molesto y, aunque posibles, son excepcionales los problemas serios derivados del mismo.
  • Una biopsia gástrica consiste en la obtención de un pequeño trozo de la pared del estómago para analizarlo luego al microscopio. Este análisis es capaz de confirmar que la lesión observada a simple vista es en realidad un cáncer; también nos dirá el tipo y el grado de invasión de la pared del estómago. La biopsia se realiza introduciendo un diminuto bisturí a través del tubo que puede ser accionado desde el exterior mediante un cable.
  • Estadiaje: cuando la biopsia ha confirmado que existe cáncer en el estómago es necesario saber cuánto de extendido está y cuál es su agresividad. Esta evaluación es imprescindible para saber cuál es el tratamiento apropiado de cada paciente: se llama ‘estadiar’ o conocer el estadio de un cáncer. Para ello se recurre a diferentes pruebas:
  1. La tomografía axial computerizada (TAC) permite ver si la enfermedad afecta a órganos cercanos al estómago como el hígado, el páncreas o los ganglios linfáticos y también otras zonas más distantes como el pulmón. Requiere la inyección de contraste por la vena para resaltar las imágenes.
  2. La ecografía abdominal es una prueba más rápida, sencilla e indolora que proporciona buena información sobre el hígado y el páncreas aunque las imágenes son a veces más difíciles de interpretar por el médico.
  3. Laparoscopia o cirugía: a veces es necesaria la inspección directa del interior del abdomen para conocer con exactitud la afectación del estómago y sobre todo de los ganglios linfáticos cercanos. El cirujano extrae todos los ganglios próximos al estómago que son analizados al microscopio por un patólogo. El número de ganglios invadidos por el tumor está directamente relacionado con la gravedad de cada caso y con el tipo de tratamiento que precisa.

Una versión simplificada de los diferentes estadios del cáncer gástrico y su tratamiento podría ser la siguiente:

Estadio 0: el tumor se localiza sólo en la capa más interna del estómago llamada mucosa. Son los que se encuentran por casualidad, cuando el paciente se hace una endoscopia por otro motivo. Se llama también carcinoma ‘in situ’.

Estadio I: el tumor afecta a la totalidad del grosor de la capa mucosa.

Estadio II: afecta a la mucosa y a los ganglios linfáticos cercanos al estómago. También son de este estadio los que afectan a las tres capas del estómago (mucosa, muscular y serosa), aunque no haya ganglios invadidos por el cáncer.

Estadio III: el cáncer afecta a varias capas del estómago y a los ganglios linfáticos o bien no a los ganglios pero sí se ha extendido a órganos cercanos como el hígado.

Estadio IV: el cáncer afecta a más de 15 ganglios o bien se ha extendido a órganos cercanos y lejanos al estómago (huesos, pulmón…).

Cáncer recurrente: es el que tras haber sido tratado vuelve a reproducirse, bien en el propio estómago, ganglios linfáticos u otros órganos.

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