Cáncer de esófago

Labios, dientes, encías, mucosa bucal (revestimiento interior de labios y mejillas), el piso de la boca, el paladar y también la pequeña región situada detrás de las muelas del juicio. Todas estas zonas son las que componen la cavidad oral que, junto a la faringe (tercio posterior de la lengua y la garganta, y amígdalas) son las regiones que resultan afectadas por las células malignas. Por otro lado, entre la garganta y el estómago, el conducto por el que transitan, entre otras sustancias, la bebida y el alimento, es el esófago. Éste está localizado justo inmediatamente detrás de la tráquea y en un adulto tiene una longitud que ronda los 25 centímetros.

Los tumores que se localizan en esta zona suelen ser de dos tipos, en función del carácter de las células malignas: carcinomas y adenocarcinomas. Los primeros, carcinomas de células escamosas –por su forma planas y parecida a una escama–, se originan en la capa de células que revisten las paredes internas de la boca y el esófago. En las etapas más tempranas, estos tumores están localizados, y sólo cuando la enfermedad progresa y las células malignas se extienden puede hablarse de cáncer invasivo. Los adenocarcinomas, por su parte, son aquellos tumores que se localizan en las células glandulares (aquellas que segregan líquidos mucosos para el recubrimiento interno de las paredes de los órganos).

Cuando la enfermedad se extiende, las células malignas llegan al sistema linfático, una compleja red de vasos, válvulas, conductos, ganglios y órganos distribuidos por todo el cuerpo que ayudan a proteger el ambiente líquido del organismo mediante la producción, filtración y transporte de linfa, el fluido que contiene las células encargadas de luchar contra enfermedades e infecciones. Las células cancerosas, para su traslado, emplean precisamente los ganglios linfáticos, pequeñas acumulaciones de células defensivas. En el caso del cáncer oral, estos ganglios suelen viajar hasta el cuello, aunque también es posible que alcancen otras partes del cuerpo (hígado, pulmones, cerebro e incluso huesos), igual que ocurre con los tumores originados en el esófago.

El cáncer oral representa aproximadamente el 8% de los tumores malignos y se estima que los hombres se ven afectados dos veces más que las mujeres, especialmente aquellos mayores de 40 años (en el caso de los tumores de garganta esta probabilidad puede multiplicarse incluso por diez). Si el tumor se detecta a tiempo, el 50% de estos pacientes puede difrutar de unas expectativas de vida de más de cinco años, una cifra que asciende hasta el 75% si las células malignas aún no se han diseminado a otros tejidos. Sin embargo, la realidad es algo más negativa, y muchos de estos tumores se diagnostican tarde,cuando el cáncer está en una etapa avanzada y se ha extendido a la garganta o al cuello. Se calcula que el 25% de las muertes por esta enfermedad se debe a una demora en el diagnóstico y tratamiento.

En el caso de los tumores de garganta, la tasa de curación es prácticamente del 90%. Si no se diagnostica a tiempo y la enfermedad se ha diseminado, el porcentaje de pacientes que sobrevive desciende al 50-60%, o incluso puede resultar incurable si los órganos afectados por las células malignas son vitales. En España, la incidencia del cáncer de laringe es ligeramente descendente en la última década según las cifras de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC).

Los tumores esofágicos afectan aproximadamente a cinco de cada 100.000 personas. Se trata de un tipo de cáncer tres veces más frecuente entre los hombres que entre las mujeres, y casi en la misma proporción más habitual entre las personas de raza negra que de raza blanca. La mayoría de las personas que lo padecen suelen fallecer a consecuencia de la propia enfermedad, porque es frecuente que ésta se diagnostique en etapas demasiado tardías para poder tratarla.

FACTORES DE RIESGO

Por el momento se desconoce la causa exacta que provoca el cáncer bucal, aunque los expertos ya han identificado varios factores de riesgo que podrían influir decisivamente en su desarrollo. El tabaco es el principal de ellos. Se sabe que los cigarrillos tienen relación con casi un 70-80% de los casos de cáncer oral. El humo procedente del tabaco, pero también de puros y pipas, irrita las membranas mucosas de la boca, mientras que el tabaco de mascar puede causar irritación debido al contacto directo con estos tejidos. Dejar de fumar es la mejor manera de reducir el peligro, pero éste no desaparece por completo entre quienes han sido fumadores durante muchos años.

El consumo de alcohol o una higiene dental deficiente también son circunstancias que se han relacionado directamente con esta enfermedad. Los expertos consideran que en el caso de las personas que fuman y además beben alcohol, se suman los efectos dañinos. Otro factor que puede aumentar el riesgo es una patología denominada esófago de Barret. Se trata de una afección de las células que recubren la parte interior de este conducto, que son reemplazadas por células anormales que fácilmente degeneran a cáncer. Uno de los problemas que favorece la aparición de esta patología es el reflujo esofágico frecuente y duradero, una condición también conocida como acidez. Algunas sencillas recomendaciones son el control del peso, evitar las comidas pesadas e irritantes antes de acostarse, oagentes cancerígenos como el alcohol, el tabaco, la cafeína…

SÍNTOMAS
El cáncer de esófago no suele presentar síntomas muy claros durante las primeras fases de la enfermedad, de ahí que frecuentemente se diagnostique en fases demasiado avanzadas de la enfermedad como para tener cura. La mejor herramienta para detectar lesiones precancerosas son los chequeos regulares, pero además, a medida que la enfermedad avanza, ésta puede reconocerse por algunos signos que van desde dificultades y dolor al tragarhasta tos persistente, pasando por vómitos, esputos sanguinolentos, ronquera, tos crónica o pérdida repentina de peso. Este tipo de cáncer suele aparecer alrededor de los 45 años, aunque puede desarrollarse en cualquier momento.

En cuanto al cáncer oral, aunque cada paciente puede experimentarlos de forma diferente, algunos de los signos que pueden indicarnos que estamos ante una situación maligna son:

  • Una llaga que no acaba de curar
  • Un bulto que aparece de repente en los labios o en el interior de la boca
  • Una mancha roja que aparece repentinamente en la lengua
  • Hinchazón en las mandíbulas
  • Dolor de oído
  • Cambios en la voz
  • Dolor en la zona
  • Problemas para masticar y tragar

Un comentario en “Cáncer de esófago

  1. Soy paciente de cancer de boca, me fue diagnosticado hace 8 meses y actualmente me encuentro en etapa de recuperación de la operación. No encajo en ninguna de las previsiones habituales para un paciente de cancer de boca, a excepción de que era fumadora. Pero soy mujer, tengo 26 años, gozaba de buena higiene bucal y buena salud. El tratamiento de este tipo de cáncer es duro y agotador, conlleva muchos inconvenientes y molestias. Al respecto creé un blog que si me permiten pondré el link a continuación, seguirsonriendo.wordpress.com que espero sea útil para pacientes o familiares de pacientes con esta dolencia ya que siendo poco habitual es difícil encontrar testimonios e información de como sobrellevarlo. Muchas gracias.

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